La otoplastia es un procedimiento estético que se realiza para mejorar la forma y la apariencia general de las orejas. Puede abordar una variedad de preocupaciones, como orejas que sobresalen, son desiguales o tienen forma irregular, lóbulos estirados o caídos, o orejas afectadas por una lesión o una cirugía previa.
Muchas personas eligen la otoplastia porque se sienten incómodas o cohibidas con la forma en que se ven sus orejas, o porque han experimentado una atención o burlas no deseadas relacionadas con la forma de sus orejas.
El procedimiento se considera seguro y eficaz tanto para niños como para adultos.
Durante la otoplastia, el cirujano suele hacer una pequeña incisión detrás de la oreja y, a continuación, remodelar o retirar el cartílago según sea necesario. En algunos casos, también se utilizan suturas para crear la forma de oreja deseada y mantenerla en su posición. El procedimiento se realiza con más frecuencia bajo anestesia local y normalmente tarda entre una y dos horas.
Los pacientes deben seguir cuidadosamente todas las instrucciones proporcionadas por su cirujano con respecto a la medicación, la dieta y el tabaquismo antes del procedimiento.
También es importante evitar medicamentos o suplementos que adelgacen la sangre en las semanas previas a la cirugía, ya que pueden aumentar el riesgo de sangrado durante la operación.
Los pacientes deben evitar tocarse las orejas y mantener la cabeza elevada mientras duermen para ayudar a reducir la hinchazón. Las compresas frías también pueden usarse para aliviar la hinchazón y las molestias.
Debe evitarse la actividad física intensa y el ejercicio durante al menos dos semanas después del procedimiento, y los pacientes deben seguir la guía de su cirujano sobre cuándo pueden volver a trabajar y a otras actividades cotidianas de forma segura.
Normalmente se necesita usar una venda o diadema protectora sobre las orejas durante varios días hasta aproximadamente una semana después de la cirugía.
La recuperación completa puede tardar desde unas pocas semanas hasta varios meses, dependiendo de la magnitud del procedimiento.
Los posibles riesgos de la otoplastia incluyen sangrado, infección, cicatrices visibles, cambios en la sensibilidad de la piel y resultados desiguales o asimétricos. En algunos casos, los pacientes también pueden experimentar cambios temporales o permanentes en la audición o el equilibrio. Como en cualquier procedimiento estético, también existe la posibilidad de que el aspecto final no coincida completamente con las expectativas del paciente.
Antes de someterse a una otoplastia, los pacientes deben comentar su historial médico y todos los riesgos potenciales con su cirujano.
Seguir cuidadosamente las instrucciones preoperatorias y postoperatorias del cirujano puede ayudar a reducir el riesgo de complicaciones y favorecer una recuperación segura y exitosa.