Un lifting facial completo es un procedimiento quirúrgico cosmético diseñado para reducir los signos visibles del envejecimiento en el rostro y el cuello. Por lo general, se recomienda para personas con flacidez cutánea más marcada y arrugas más profundas en la zona media de la cara y el cuello.
En comparación con opciones no quirúrgicas como rellenos o Botox, el lifting facial puede proporcionar una mejora más notable y con mayor duración.
Durante un procedimiento de lifting facial, el cirujano suele realizar una incisión dentro de la línea del cabello y continuarlo alrededor de la oreja hacia la parte inferior del cuero cabelludo, lo que ayuda a mantener las cicatrices visibles al mínimo. A continuación, la piel se separa suavemente del tejido subyacente y los músculos faciales se tensan para lograr un aspecto más firme y juvenil.
Para mejorar el contorno general, cualquier exceso de grasa o tejido también puede retirarse o aspirarse durante el procedimiento.
Antes de la cirugía, es esencial informar a su cirujano sobre todos los medicamentos que está tomando, incluidos tanto los de prescripción como los de venta libre. También debe informarles sobre cualquier alergia o condición médica existente.
Por lo general, se aconseja a los pacientes que dejen de fumar al menos dos semanas antes de la operación, ya que fumar puede afectar la respuesta del cuerpo a la anestesia y también puede ralentizar el proceso de cicatrización después de la cirugía.
Para reducir el riesgo de sangrado postoperatorio, generalmente se recomienda evitar Aspirina, medicamentos anticoagulantes, vitaminas y suplementos herbales durante al menos dos semanas antes del procedimiento.
Después de la cirugía de lifting facial, la cabeza suele envolverse con vendas para ayudar a reducir la hinchazón y los hematomas.
En algunos casos, el médico puede colocar un pequeño tubo de drenaje bajo la piel detrás de la oreja para eliminar el exceso de líquido.
Por lo general, las vendas se aflojan y se retiran después de unos días, aunque aún puede recomendarse una prenda de compresión durante varias semanas para favorecer la cicatrización.
Es muy importante seguir cuidadosamente todas las instrucciones postoperatorias. Usar las prendas y vendas recomendadas durante el período completo indicado por su médico puede ayudar a garantizar una cicatrización adecuada.
Después del procedimiento, debe evitarse la actividad intensa para prevenir la tensión en las incisiones. El tratamiento dental también debe posponerse durante un tiempo, ya que puede generar tensión en el rostro durante la recuperación.
La recuperación tras un lifting facial suele tardar aproximadamente entre una y dos semanas, y muchos pacientes pueden volver al trabajo durante este período, aunque puede persistir algo de hinchazón. Por supuesto, esto depende de una cicatrización sin complicaciones.
Aunque los liftings faciales son procedimientos comunes y, por lo general, seguros, es importante recordar que cada intervención quirúrgica conlleva ciertos riesgos que deben considerarse cuidadosamente antes de tomar una decisión.
Los posibles riesgos de un lifting facial incluyen irritación o lesión nerviosa, que puede causar entumecimiento alrededor de las orejas, así como el riesgo de infección. Para ayudar a reducir la probabilidad de infección, los médicos suelen recetar antibióticos durante el período de recuperación.
La hinchazón, los hematomas, la sensibilidad y el sangrado leve también son comunes después de un lifting facial y, por lo general, mejoran en una o dos semanas.